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Ansiedad, una de las palabras más buscadas en Internet durante la pandemia

  • Rosa Coba, psicóloga del Centro Médico HLA Toledo advierte que la prevención es la mejor forma de abordar este trastorno
  • Las personas que padecen patologías mentales como ansiedad, depresión o estrés, acuden al médico de cabecera casi veinte veces más que una persona normal

Toledo – 5 de octubre de 2020. Un estudio publicado en la revista JAMA Internal Medicin[1] ha desvelado que la búsqueda de la palabra ansiedad registró récords durante los meses de mayor incidencia del coronavirus y se ha situado entre las palabras más buscadas en Google. Existen diversos estudios que afirman que el encierro, el duelo y la crisis económica doblarán el número de personas con problemas psicológicos y, según la OMS, una de cada cinco personas tendrá problemas de salud mental, el doble que en circunstancias normales.

“Cuando pensamos en ansiedad, siempre lo hacemos con connotaciones negativas, pero este trastorno es un mecanismo natural que nos permite adaptarnos ayudándonos a anticipar situaciones peligrosas o importantes, es decir, es una respuesta ‘normal’ de nuestro organismo ante determinadas situaciones”, explica Rosa Coba, psicóloga del Centro Médico HLA Toledo. Eso significa que es ‘buena’ en ocasiones, ya que activa y predispone a estar más alerta, rápidos y resolutivos a quienes la padecen, como en el caso de un examen o una entrevista de trabajo. Si bien existen manifestaciones como la sequedad de boca, el aumento de la sudoración o la negatividad, estos síntomas irán disminuyendo conforme se avance en la tarea a la que se exponga, siendo una señal de una respuesta psicofísica adaptativa.

Sin embargo, otras veces este trastorno acaba por desbordar a quien la padece y deja de ser normal. Aparecen los llamados ‘trastornos de ansiedad’ como la agorafobia, las fobias específicas, el trastorno de pánico, la ansiedad por separación o el trastorno de ansiedad generalizado, que pueden desembocar en síntomas tan variados como problemas de garganta, reacciones del hígado, reacciones cutáneas, tensión en los músculos, problemas en el bazo, corazón, pulmones, cerebro o estómago, problemas de sueño o en el sistema inmunitario. Tal como advierte la profesional, “se pone en marcha un círculo vicioso, complejo y resistente, que implica un grado de sufrimiento importante”.

El camino que recorre la ansiedad

Este trastorno tiene una evolución sistemática que pasa por diferentes fases. Normalmente la ansiedad comienza con un desencadenante donde la persona que la padece piensa en algo que vive como una amenaza (por ejemplo, “cuando estoy en el autobús me cuesta respirar”). Es decir, se comienza a concebir pensamientos como un peligro (“me puede pasar algo en esa situación”, “me puedo desmayar”) lo que propicia una cascada de juicios negativos (“y si necesito salir rápido a la calle a respirar”, “y si se para en un túnel”). A lo que hay que sumar sensaciones físicas que generan una serie de cambios a nivel cerebral y hormonal.

“Por este motivo respiramos con más intensidad, ya que necesitamos disponer de más oxígeno; el corazón late más rápido, para que la sangre llegue a los músculos y cerebro, y tengamos más glucosa y oxígeno; los músculos se tensan, para estar preparados para la defensa o huida; o liberamos más glucocorticoides”, aclara la Rosa Coba.

Todas estas sensaciones acaban generando conductas de evitación, es decir, debido a la mala situación se elude volver a exponernos a esa situación. Esta respuesta, no solo no consigue solucionar el problema, sino que lo agravará, ya que limita muy seriamente la vida cotidiana, por el miedo que provoca en las personas que lo padecen.

Asimismo, la ansiedad conlleva otras limitaciones menos conocidas. Por ejemplo, según los datos de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) [i] las personas que padecen trastornos mentales como ansiedad, depresión o estrés, acuden al médico de cabecera una media de diecinueve veces al año más que aquellas sin problemas emocionales. En muchas ocasiones, se les prescribe medicación con antidepresivos o tranquilizantes.

Acudiendo al psicólogo, podemos evitar recurrir a los fármacos, ya que la prevención es una de las claves para tratar de forma eficaz este trastorno. Además, la ansiedad es una de las patologías en las que el tiempo de evolución es esencial, ya que cuanto más tiempo se sufra, más intensos y resistentes serán los condicionamientos, evitaciones y los miedos que se habrán instalado en nosotros. En cambio, las tasas de éxito en el tratamiento son muy altas y siempre se empieza aprendiendo a gestionar la ansiedad para pasar posteriormente a prevenirla. “Acabaremos nuestro trabajo, sin lugar a dudas, reforzados y más conocedores y seguros de nosotros mismos” concluye la psicóloga del HLA Toledo.

[1]https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2769543?guestAccessKey=9f557333-9775-4de7-a640-4cd9ed0d985b&utm_source=For_The_Media&utm_medium=referral&utm_campaign=ftm_links&utm_content=tfl&utm_term=082420

[i] http://www.infocoponline.es/pdf/ESTUDIO-ANSIEDAD.pdf

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