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Lo peor del tacto rectal es que no te lo hagas

  • El Dr. Gutiérrez, urólogo de HLA San Carlos, destaca la importancia del diagnóstico precoz contra el cáncer de próstata.
  • Si bien el índice de efectos secundarios de los tratamientos es alto, tras la convalecencia, la mayoría de los pacientes vuelven a su vida normal.

Cada noviembre, desde 2003, España y otros 21 países del mundo celebran el Movember, el movimiento que busca concienciar sobre los problemas propios de la salud masculina como el cáncer de próstata (CaP), que, según la American Cancer Society, será diagnosticado en uno de cada nueve hombres en el trascurso de su vida; seis de cada diez veces serán pacientes de más de 65 años, y en pocas ocasiones, tendrán menos de 40. De ahí la importancia de que “todos los varones mayores de 50 consulten periódicamente con su urólogo para hacerse una revisión prostática, incluso, antes de los 45 si existen antecedentes familiares de esta neoplasia”, recomienda el doctor Felipe Gutiérrez Gutiérrez, especialista del aparato urinario de HLA San Carlos.

Como otros tipos de tumores, el riesgo de padecer CaP aumenta con la edad y por factores genéticos asociados como que otros hombres de la familia hayan sido diagnosticados previamente. También existe predisposición asociada a la raza o grupo étnico y por la situación geográfica del país de nacimiento. “Mientras que en relación a factores como la alimentación no hay evidencia suficiente para hacer recomendaciones de un cambio en el estilo de vida con un fin preventivo”, asegura el Dr. Gutiérrez.

El tratamiento más efectivo es el más temprano

El 95 por ciento de los CaP son adenocarcinoma de próstata y el 5 restante corresponde a otros tipos que pueden presentar un comportamiento diferente y, por tanto, necesitarán de otras formas de tratamiento, de ahí la importancia de un diagnóstico oportuno y certero.

La valoración básica incluye el tacto rectal y la solicitud de una analítica para conocer el valor del indicador protático (PSA). De acuerdo con los hallazgos, el especialista valorará realizar pruebas complementarias y decidirá si debe realizarse una biopsia. El urólogo de HLA San Carlos explica que “el estudio del CaP ha mejorado mucho gracias a la resonancia magnética multiparamétrica y la biopsia por fusión que permite el diagnóstico definitivo”. Esta prueba se utiliza para tomar muestras de los tejidos prostáticos, de forma ambulatoria, con preparación previa del paciente y anestesia local.

Entre los tratamientos con intención curativa más reconocidos están la cirugía y la radioterapia; sin embargo, “existen diferentes abordajes terapéuticos que van desde la observación hasta el tratamiento hormonal. El tratamiento siempre se hace de forma personalizada considerando la edad, estado de salud y el tipo de CaP, y consensuándolo todo con el propio paciente”, aclara Gutiérrez Gutiérrez y agrega que “en el Grupo Hospitalario HLA contamos con los métodos más efectivos como la prostatectomía radical abierta, o la laparoscópica para aquellos pacientes que cumplan con los requisitos necesarios”.

Sobre si este cáncer tiene cura, el especialista del HLA en Denia es rotundo al asegurar que “sí. El espectro de la enfermedad es muy amplio y un diagnóstico precoz es determinante para ofrecer un tratamiento con intención curativa”.

Efectos secundarios variados, pero no necesariamente definitivos

Las secuelas varían según el tratamiento elegido. Los datos que maneja el galeno de San Carlos indican que “en la prostatectomía radical, entre un 15 a 20 por ciento de los pacientes pueden presentar incontinencia urinaria (IU) y disfunción eréctil, alrededor del 80 a 90 por ciento de los casos. Mientras que la aplicación de radioterapia causa estenosis de uretra en un 7 por ciento de los procedimientos, disfunción eréctil en el 60 y toxicidad urinaria o intestinal entre un 10 y un 15 por ciento”.

Aunque pueda parecer alarmante, el médico recuerda que “hablamos del tratamiento de una patología oncológica donde prima la supervivencia, y el especialista estará junto al paciente para ayudarle a tomar la decisión más apropiada a su caso. Además, tras la convalecencia, la mayoría de los pacientes vuelven con normalidad a su ritmo de vida habitual. Y, en los casos con efectos segundarios definitivos que pueden afectar la calidad de vida del enfermo, existen fórmulas para su manejo como por ejemplo el tratamiento médico para la disfunción eréctil o la rehabilitación del suelo pélvico o su abordaje quirúrgico contra la incontinencia urinaria, en función de la severidad del cuadro clínico”, concluye el urólogo del HLA.

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